Distribución de un piso de 66 m² con muros de carga

Índice

    Distribuir de nuevo una vivienda no siempre significa poder partir de una planta completamente libre. En este piso de 66 m², los muros de carga existentes condicionaban buena parte de las posibilidades y obligaban a trabajar con una estructura que debía permanecer.

    La vivienda tenía dos dormitorios, salón comedor, cocina independiente, un baño, zona de almacenamiento y una entrada amplia. Contaba además con una ventaja importante: muy buena iluminación natural, procedente tanto de la fachada exterior como de dos amplios patios interiores.

    El objetivo era conseguir espacios más amplios y relacionados entre sí, estudiar distintas posibilidades de distribución y aprovechar mejor una superficie limitada sin modificar los elementos estructurales.

    A partir de estas condiciones se desarrollaron tres propuestas de distribución, dos con dos dormitorios y una tercera con tres.

    Plano original del piso de 66 m²

    En la distribución original, la entrada daba acceso a un vestíbulo amplio con un armario en L. Desde aquí comenzaba un recorrido longitudinal por la vivienda: primero se encontraban los dos dormitorios y, a continuación, la cocina independiente y el salón comedor, situado al fondo.

    El baño disponía de ducha y, junto a él, dos pequeños espacios separados por uno de los muros de carga se utilizaban como zona de lavado y almacenamiento.

    Aunque la vivienda tenía una superficie contenida, disponía de varios puntos de entrada de luz natural. El problema estaba en que la compartimentación y la posición de las distintas estancias impedían aprovechar completamente esa cualidad.

    DISTRIBUCIÓN PISO DE 66 M2

    Qué necesitaba la familia

    La vivienda estaba destinada a una familia de tres personas y necesitaba dos dormitorios de uso habitual.

    Además, querían estudiar la posibilidad de disponer de un tercer dormitorio para invitados, relacionar la cocina con el salón comedor, incorporar una pequeña zona de trabajo y mantener un espacio independiente para lavadora, secadora y almacenamiento.

    Esto planteaba una cuestión especialmente importante en una vivienda de 66 m²: no bastaba con comprobar si era posible encajar un tercer dormitorio. Había que valorar qué suponía esa decisión para los espacios utilizados todos los días.

    Los muros de carga como condicionante de la distribución

    Antes de plantear nuevas distribuciones, es necesario distinguir qué elementos pueden modificarse y cuáles deben permanecer.

    Al desmontar la planta y eliminar las particiones prescindibles aparecen claramente los distintos tramos de muros de carga que recorren longitudinalmente la vivienda. Estos muros no podían eliminarse y, por tanto, condicionaban la organización de los espacios.

    DISTRIBUCIÓN PISO DE 66 M2

    Pero una estructura que debe mantenerse no impide necesariamente conseguir una vivienda más abierta.

    Entre los diferentes tramos existían grandes vanos de paso. La clave estaría en aprovecharlos y decidir cómo relacionar los espacios a ambos lados de esos muros, en lugar de intentar hacerlos desaparecer.

    Tres propuestas de distribución para la misma vivienda

    Las primeras alternativas estudiaban las dos posibilidades planteadas inicialmente: mantener los dos dormitorios necesarios o incorporar un tercero para invitados.

    Durante el análisis apareció, sin embargo, una tercera posibilidad que modificaba una decisión mucho más importante:

    ¿Y si, además de decidir cuántos dormitorios debía tener la vivienda, reconsiderábamos dónde debía situarse la zona de día?

    Ese cambio dio lugar a la propuesta finalmente elegida.

    Propuesta 1 · Dos dormitorios y una zona de día amplia al fondo

    DISTRIBUCIÓN PISO DE 66 M2
    Propuesta 1. Distribución con dos dormitorios y salón, comedor y cocina situados al fondo de la vivienda.

    En esta primera distribución se mantienen dos dormitorios y se elimina el antiguo distribuidor para aprovechar mejor la superficie disponible.

    El dormitorio principal dispone de un amplio frente de armarios. El segundo dormitorio incorpora cama, armario, librería y una mesa de estudio junto a la ventana.

    Salón, comedor y cocina se reúnen en la parte final de la vivienda formando una zona de día amplia y muy luminosa. La cocina se organiza con una isla con taburetes y una zona de columnas y encimera contra la pared.

    Junto al salón se incorpora también una pequeña zona de trabajo, aprovechando uno de los huecos existentes entre los tramos del muro estructural.

    El baño gana superficie respecto a la distribución original e incorpora una ducha de 100 cm. A su lado se mantiene una zona independiente de lavadero y almacenamiento.

    La propuesta consigue una zona común generosa y conserva los dos dormitorios que la familia necesita, aunque mantiene el espacio de mayor uso cotidiano en la parte más alejada de la entrada.


    Propuesta 2 · Tres dormitorios y una zona de día más compacta

    DISTRIBUCIÓN PISO DE 66 M2
    Propuesta 2. Distribución con tres dormitorios, uno previsto para posibles invitados, y una zona de día más compacta.

    La segunda propuesta estudia la posibilidad de incorporar un tercer dormitorio destinado a posibles invitados.

    Para conseguirlo es necesario reducir la superficie de la zona común. La cocina pasa a organizarse contra la pared, con frigorífico y columnas para horno y microondas, mientras comedor y salón ocupan el espacio restante.

    La zona de trabajo y el lavadero se mantienen.

    También se reorganiza el baño para facilitar su utilización, independizando parcialmente la zona de sanitarios.

    La vivienda admite, por tanto, un tercer dormitorio. Pero que algo pueda incorporarse a una planta no significa necesariamente que sea la solución más conveniente.

    ¿Compensa reservar un dormitorio para un uso ocasional?

    Esta era una de las decisiones que había que valorar.

    La familia estaba formada por tres personas y necesitaba dos dormitorios de manera habitual. El tercero respondería únicamente a la posibilidad de recibir invitados.

    En una vivienda de 66 m², reservar permanentemente una habitación para un uso ocasional supone necesariamente restar superficie a otros espacios. En este caso, esa superficie se obtenía reduciendo salón, comedor y cocina, precisamente las estancias que la familia utilizaría todos los días.

    Por eso la cuestión no era únicamente si cabían tres dormitorios.

    Había que decidir si compensaba reducir la calidad del espacio cotidiano para mantener disponible una habitación de utilización puntual.


    Propuesta 3 · Dos dormitorios y la zona de día junto a la entrada

    DISTRIBUCIÓN PISO DE 66 M2
    Propuesta 3, distribución elegida. La zona de día se traslada junto a la entrada y los dos dormitorios se sitúan al fondo de la vivienda.

    La tercera propuesta parte de una decisión diferente.

    En lugar de mantener salón, comedor y cocina al fondo de la vivienda, la zona de día se traslada a la primera parte de la casa, ocupando parte del espacio donde originalmente se encontraban los dormitorios.

    Los dos dormitorios pasan a situarse en la zona más alejada de la entrada y el dormitorio principal ocupa el antiguo salón.

    Este cambio permite mantener los dos dormitorios que realmente necesita la familia y, al mismo tiempo, destinar una posición mucho más favorable a los espacios utilizados durante buena parte del día.

    Los muros de carga permanecen, pero los grandes vanos existentes entre sus distintos tramos se dejan abiertos, sin puertas. De esta forma, la estructura continúa presente sin convertirse en una sucesión de barreras.

    Salón, comedor y cocina quedan relacionados visualmente, aunque cada ambiente conserva claramente su función.

    Esta fue la propuesta elegida.

    ¿Por qué esta fue la distribución elegida?

    La elección no se produjo simplemente porque esta propuesta tuviera dos dormitorios en lugar de tres. Había varias decisiones relacionadas entre sí que hacían que la vivienda funcionara mejor en su conjunto.

    Priorizar los espacios que se utilizan todos los días

    La primera decisión fue responder a la forma real de vivir de la familia.

    Los dos dormitorios necesarios quedaban perfectamente resueltos, mientras que renunciar a mantener permanentemente un tercer dormitorio permitía dedicar más superficie a salón, comedor y cocina, utilizados diariamente por los tres miembros de la familia.

    En una vivienda de 66 m², decidir dónde se destinan los metros disponibles es tan importante como conseguir que todas las piezas quepan en el plano.

    Una entrada con mayor profundidad y luz

    La posición de la zona de día transforma también la percepción de la vivienda desde el momento de entrar.

    En las dos primeras propuestas, al acceder a la casa la mirada encuentra rápidamente la zona privada y, frente a la entrada, la puerta del dormitorio principal.

    En la distribución elegida sucede lo contrario.

    Desde la entrada, la vista puede prolongarse a través de la zona de día hasta una de sus ventanas. La primera percepción es, por tanto, de luz y profundidad.

    En una vivienda de dimensiones contenidas, esta continuidad visual ayuda a que el espacio se perciba más amplio sin haber aumentado un solo metro cuadrado.

    Mantener los muros de carga sin convertirlos en barreras

    Los muros estructurales siguen ocupando exactamente su posición original, pero cambia la forma de relacionarse con ellos.

    Al mantener abiertos los grandes vanos existentes y evitar colocar puertas, salón, comedor y cocina pueden comunicarse con mucha mayor libertad.

    No siempre es necesario eliminar una pared para conseguir que una vivienda se perciba abierta. A veces, la solución está en cambiar la manera de relacionar los espacios que quedan a ambos lados.

    En este caso, los muros de carga dejan de entenderse únicamente como una limitación y pasan también a organizar las distintas zonas de la vivienda.

    Espacios comunicados, pero no mezclados

    Abrir visualmente una vivienda no significa que todas las funciones tengan que confundirse en un único espacio.

    Aquí el propio mobiliario ayuda a establecer los límites.

    El sofá se coloca de espaldas a la cocina y al comedor, delimitando de manera natural la zona de estar. Desde el sofá, la cocina no ocupa el campo visual principal, aunque los tres ambientes permanezcan conectados.

    Se consigue así una zona de día continua, pero con una lectura clara de cada uso.

    Recorridos más fluidos

    Mantener abiertos los grandes pasos entre los tramos estructurales facilita también la circulación.

    Los desplazamientos entre cocina, comedor, salón y el resto de la vivienda son más directos y permiten que varias personas utilicen la zona común sin depender de pasos estrechos o puertas innecesarias.

    La sensación de amplitud no procede únicamente de lo que vemos: también depende de cómo podemos movernos por el espacio.

    Aprovechar la luz más allá de las habitaciones que tienen ventanas

    La iluminación natural era una de las mejores características de esta vivienda y la nueva distribución permite aprovecharla mucho más.

    La zona de día cuenta con tres ventanas. Al mantener abiertos los vanos entre los muros de carga, parte de esa luz puede prolongarse hacia las zonas interiores y alcanzar el recorrido que conduce hasta la entrada.

    Además, el propio pasillo dispone de otra ventana.

    De esta forma, la luz natural no queda limitada a habitaciones independientes, sino que participa en la percepción global de la vivienda y acompaña buena parte de su recorrido.

    Visualización 3D de la distribución elegida

    DISTRIBUCIÓN PISO DE 66 M2

    Vista general de la distribución elegida, con la zona de día junto a la entrada y los dos dormitorios situados al fondo de la vivienda.

    La vista general en 3D permite comprender con mayor claridad el cambio realizado en la planta.

    La zona de día ocupa ahora la primera parte de la vivienda, mientras los dos dormitorios quedan agrupados hacia el fondo. Entre ambas zonas, los tramos de los muros de carga permanecen en su posición, pero sus amplios pasos abiertos permiten mantener la continuidad.

    La visualización muestra también cómo la distribución aprovecha las distintas entradas de luz y cómo los recorridos conectan las estancias sin necesidad de volver a compartimentarlas.

    Salón, comedor y cocina: unidos pero diferenciados

    DISTRIBUCIÓN PISO DE 66 M2
    La cocina, el comedor y el salón se mantienen comunicados, mientras el sofá delimita visualmente la zona de estar.
    DISTRIBUCIÓN PISO DE 66 M2
    Vista desde el salón hacia el comedor y la cocina. Los ambientes mantienen su independencia sin interrumpir la continuidad del espacio.

    La visualización interior permite entender una decisión que en el plano resulta menos evidente.

    Cocina, comedor y salón forman un conjunto continuo, pero el sofá establece el límite del estar al situarse de espaldas al comedor y a la cocina.

    Así, desde la zona de descanso no se tiene la cocina como fondo visual directo, mientras que la ausencia de puertas mantiene la amplitud y facilita el paso de la luz entre los distintos ambientes.

    Los muros estructurales siguen ahí. Lo que ha cambiado es la manera en que la distribución trabaja con ellos.

    Distribuir mejor no siempre significa conseguir más habitaciones

    Las tres propuestas eran posibles, pero respondían de manera diferente a las necesidades de esta vivienda.

    El estudio permitió comprobar que incorporar un tercer dormitorio para un uso ocasional suponía reducir espacios que la familia utilizaría diariamente. Pero también permitió descubrir algo que inicialmente no se había planteado: cambiar la posición de la zona de día podía mejorar la vivienda mucho más que añadir una habitación.

    La propuesta elegida mantiene los dos dormitorios necesarios, sitúa la zona común en una posición más favorable, mejora la percepción desde la entrada, facilita los recorridos y permite que la luz natural llegue más lejos.

    Y todo ello sin eliminar los muros de carga que condicionaban la planta.

    En una vivienda de 66 m², aprovechar mejor el espacio no consiste únicamente en conseguir que todo quepa. Consiste en decidir qué espacios deben tener prioridad y qué lugar debe ocupar cada uno para que la vivienda funcione mejor todos los días.


    👉 Si estás pensando en reformar tu vivienda y no sabes qué distribución puede aprovechar mejor sus posibilidades, puedo estudiar distintas opciones antes de que tomes decisiones.


    Del plano a los espacios que habitamos

    Una buena distribución es el punto de partida. Después llegan los muebles, la iluminación y los objetos que terminan de dar forma a cada ambiente.

    En Abitare Decoración encontrarás una selección de muebles, lámparas y complementos para completar los espacios de tu hogar.

    Descubre la tienda online →

    DISTRIBUCIÓN PISO DE 66 M2

    Subir