Planos de una casa en planta baja: dos propuestas de distribución

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    ¿Era posible adaptar una casa de 175 m² a las necesidades de una familia de seis personas sin hacer una reforma completa?

    Sí. La primera propuesta demostró que era posible. Pero los propietarios quisieron comparar esa solución con una segunda distribución planteada con mayor libertad.

    Este fue el punto de partida para estudiar la nueva distribución de una vivienda unifamiliar de una sola planta, situada en una parcela de 1.000 m² con piscina y una amplia zona de jardín.

    La vivienda tenía originalmente 175 m², además de dos porches que podían incorporarse a la superficie interior si la nueva distribución lo necesitaba.

    El objetivo no era, por tanto, encontrar una única solución, sino estudiar dos maneras diferentes de adaptar la misma casa a las necesidades de una familia de seis personas.

    La vivienda original

    La planta original contaba con salón-comedor, cocina independiente, cuatro dormitorios, dos baños completos y lavadero.

    Además, la propia organización de la casa ya proporcionaba algo que los propietarios querían mantener en la nueva distribución: una zona de día y una zona de noche claramente diferenciadas.

    planos de una casa en planta baja
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    La vivienda disponía además de dos porches que podían incorporarse a la superficie interior si la nueva distribución lo requería. Esta posibilidad formaba parte del estudio, pero no se planteó de partida como una intervención necesaria.

    Las necesidades de una familia de seis personas

    El nuevo programa debía responder a las necesidades de los padres y sus cuatro hijos. Los propietarios querían:

    • Zona de día y zona de noche separadas.
    • Salón, cocina y comedor en un único espacio diáfano.
    • Cocina amplia con isla.
    • Tres dormitorios.
    • Dormitorio principal con vestidor y baño propio, con bañera y ducha.
    • Dos dormitorios dobles para los cuatro hijos, cada uno con dos camas, armario y mesa de estudio doble.
    • Un baño completo para cada uno de estos dormitorios, con bañera.
    • Aseo de cortesía.
    • Lavadero.
    • Posibilidad de incorporar uno o los dos porches existentes si la nueva distribución lo requería.

    Era un programa amplio, pero había una cuestión adicional que convertía el encargo en especialmente interesante: los propietarios querían estudiar dos formas diferentes de resolverlo.

    La primera debía conseguir todo este programa con la mínima intervención posible sobre la vivienda existente.

    La segunda podía plantearse con mayor libertad, modificando la distribución siempre que con ello se consiguiera una solución mejor.

    Dos formas de resolver la misma vivienda

    Los propietarios querían comparar dos planteamientos.

    Opción 1 · ¿Era posible conseguirlo con la mínima obra?

    La primera propuesta debía mantener todo lo posible de la vivienda existente.

    La pregunta era muy concreta:

    ¿Qué cambios mínimos serían necesarios para incorporar todas estas necesidades?

    No se trataba de diseñar primero la distribución y calcular después la obra necesaria, sino de hacer justamente lo contrario: partir de lo existente y descubrir hasta dónde podíamos llegar interviniendo lo mínimo posible.

    Opción 2 · ¿Qué ocurriría si diseñábamos con mayor libertad?

    En la segunda propuesta desaparecía esa condición.

    Podíamos incorporar los dos porches y replantear la organización interior con mayor libertad, manteniendo el mismo programa de necesidades.

    De esta forma, los propietarios podrían comparar no solamente dos planos, sino dos maneras diferentes de abordar la reforma de su vivienda.

    Opción 1 · ¿Hasta dónde podíamos llegar modificando muy poco?

    Al estudiar la planta original, vimos enseguida que no era necesario transformar por completo la vivienda para conseguir el programa solicitado.

    La separación entre zona de día y zona de noche prácticamente ya existía y podía completarse mediante una puerta. En los dormitorios también había espacios que podían cambiar de función aprovechando buena parte de la distribución existente.

    Pero había un problema que sí era necesario resolver.

    El recorrido entre la cocina y el comedor atravesaba el recibidor

    La cocina original estaba situada a la derecha de la entrada, mientras que el salón y el comedor se encontraban a la izquierda.

    Mantenerla allí habría significado que, en el uso cotidiano de la vivienda, cada desplazamiento entre la cocina y el comedor obligaría a atravesar el recibidor: servir la mesa, recogerla, llevar alimentos o simplemente pasar de la cocina a la zona de estar.

    Ese recorrido convertía el vestíbulo de entrada en una zona de paso constante entre los principales espacios de día.

    No era una buena solución.

    Incorporar un solo porche permitía reunir toda la zona de día

    La respuesta estaba en uno de los dos porches existentes: el situado junto al comedor.

    Al incorporarlo a la vivienda podíamos trasladar allí la cocina y reunir salón, comedor y cocina en el lado izquierdo de la planta, evitando los recorridos a través del recibidor.

    Y había una consecuencia importante: no necesitábamos incorporar el segundo porche.

    Con una intervención localizada ya habíamos resuelto el principal problema de funcionamiento de la zona de día.

    ¿Qué hubo que modificar realmente?

    planos de una casa en planta baja

    En rojo: huecos que se cierran.
    En verde: nuevos huecos que se abren.

    Este plano permite entender hasta qué punto la nueva distribución podía conseguirse aprovechando lo existente.

    La mayor parte de las actuaciones consistieron en cerrar o abrir puertas y modificar algunas comunicaciones entre estancias, además de incorporar el porche necesario para crear la nueva cocina.

    Y esto nos lleva a la zona de noche.

    Aprovechar los espacios existentes para crear los dormitorios de los hijos

    La antigua cocina podía cambiar completamente de función y pasar a formar parte de uno de los dormitorios dobles.

    Se cerraron sus dos puertas originales y se abrió un nuevo acceso desde la zona de noche. Junto a ella, el antiguo lavadero ofrecía una oportunidad especialmente buena: podía convertirse en el baño de este dormitorio y ya disponía del hueco de puerta necesario.

    El segundo dormitorio permanecía donde estaba. En este caso bastaba con abrir una comunicación directa con el baño contiguo y cerrar la puerta que anteriormente daba al pasillo.

    De esta manera quedaban resueltos los dos dormitorios para los cuatro hijos, cada uno con su propio baño, aprovechando en gran medida las estancias existentes.

    Mantener todas las ventanas condicionó la suite principal

    En la parte superior de la vivienda se situó el dormitorio principal.

    Aquí había una condición que quise mantener desde el principio: no modificar ninguna de las ventanas existentes.

    En lugar de alterar los huecos de fachada para adaptarlos a una nueva distribución, fueron precisamente su posición y la entrada de luz natural las que ayudaron a organizar los diferentes espacios de la suite.

    Y quería además evitar una entrada directa desde el distribuidor al dormitorio.

    El acceso conduce primero a un amplio vestidor, concebido como una estancia en sí misma. Un mueble central con cajones permite guardar complementos, bolsos, pañuelos o joyería, mientras que bajo las ventanas se aprovecha el espacio con muebles bajos de almacenamiento.

    Desde el vestidor, unas puertas correderas comunican con el dormitorio, que dispone de dos ventanas y una excelente entrada de luz natural.

    El propio vestidor funciona como espacio de transición hacia el baño, también muy luminoso gracias a sus dos ventanas. En él se integran bañera, ducha, mueble con dos senos y sanitarios dentro de un espacio amplio y ordenado.

    La posición de las ventanas no fue un problema que hubiera que resolver: se convirtió en uno de los criterios para organizar la suite.

    Separar realmente la zona privada de la vivienda

    En el recibidor se mantuvieron el armario de entrada y el aseo de cortesía.

    La puerta del aseo podría haberse abierto hacia la derecha, acercándola al distribuidor de dormitorios, pero se mantuvo conscientemente desde el recibidor.

    La razón era sencilla: una visita podía utilizar el aseo sin necesidad de entrar en la zona privada de la familia.

    A partir de ese punto, una puerta permite cerrar completamente el acceso a los dormitorios y mantener la separación entre zona de día y zona de noche que los propietarios habían solicitado.

    El resultado de la primera propuesta

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    La primera propuesta demostró que sí era posible adaptar la vivienda a las necesidades de una familia de seis personas sin realizar una transformación completa de la planta.

    Se habían aprovechado habitaciones y baños existentes, mantenido todas las ventanas, concentrado buena parte de la intervención en nuevos accesos y cierres de puertas y, de los dos porches disponibles, solo había sido necesario incorporar uno.

    Si con una intervención relativamente pequeña habíamos conseguido resolver todo el programa, ¿qué podía aportar una distribución planteada con mayor libertad?

    Opción 2 · ¿Qué podía aportar una distribución planteada con mayor libertad?

    La primera propuesta había demostrado que era posible resolver todas las necesidades con una intervención bastante contenida.

    La segunda partía de una pregunta diferente:

    Si ya no condicionábamos la distribución a realizar la mínima obra posible, ¿podíamos mejorar la forma de vivir y recorrer la vivienda?

    En esta propuesta se incorporaron los dos porches y se replanteó la organización interior con mayor libertad.

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    El programa seguía siendo exactamente el mismo. Lo que cambiaba era la relación entre los espacios y la amplitud que adquirían algunas zonas de la casa.

    Una zona de día más amplia para una familia de seis personas

    Una de las diferencias más evidentes estaba en el espacio compartido por toda la familia.

    Salón, comedor y cocina seguían formando una gran zona diáfana, pero ahora disponían de mayor amplitud de movimiento y recorridos más cómodos.

    En una vivienda para seis personas esta diferencia era importante. No se trataba únicamente de conseguir que cupieran todos los muebles necesarios, sino de permitir que varias personas pudieran cocinar, comer, entrar, salir o utilizar el salón simultáneamente sin interferirse continuamente.

    Entrar en casa y encontrarse primero con el salón

    También cambió la percepción de la vivienda desde la entrada.

    En la primera propuesta, al acceder a la zona de día, la cocina tenía una presencia inmediata. En esta segunda distribución, el salón es el primer ambiente que se encuentra al entrar en la casa.

    Ambas posibilidades funcionaban, pero los propietarios preferían que fuese el salón el espacio que recibiera al llegar y que la cocina quedara algo más alejada de la entrada.

    Aquí no hablaría de una solución correcta y otra incorrecta. Es precisamente uno de esos casos en los que dos distribuciones pueden funcionar y, sin embargo, producir sensaciones diferentes al vivirlas.

    Un lavadero más independiente y con salida al exterior

    La nueva posición del lavadero fue otra de las ventajas que valoraron.

    En la primera distribución quedaba relacionado con la cocina. En esta propuesta se convierte en un espacio más despejado e independiente y dispone además de salida directa al exterior.

    Para una familia numerosa, esa autonomía añadía comodidad a una estancia de uso cotidiano.

    Un aseo de cortesía más alejado de la entrada

    El aseo también cambia de posición.

    En la primera propuesta habíamos mantenido conscientemente su acceso desde el recibidor para evitar que las visitas entraran en la zona de noche.

    En la segunda distribución se podía llevar esa idea un poco más lejos: el aseo quedaba más retirado de la propia entrada de la vivienda, conservando al mismo tiempo la privacidad de la zona familiar.

    Una suite principal más compacta

    La suite de la primera propuesta tenía una organización más singular, con el gran vestidor como espacio de entrada y transición hacia dormitorio y baño.

    En la segunda, la zona principal resultaba más compacta, algo que los propietarios terminaron prefiriendo.

    También les gustaba especialmente la organización del baño, donde inodoro y bidé quedaban separados del resto de las piezas sanitarias, aportando mayor independencia dentro de un baño utilizado diariamente por dos personas.

    En los dormitorios de los hijos se produjo, sin embargo, una diferencia importante: los baños quedaban contiguos a las habitaciones, pero no integrados dentro de ellas.

    Los propietarios consideraron que, dada su proximidad, esto no suponía un inconveniente.

    Y con las dos propuestas ya sobre la mesa llegamos a la pregunta verdaderamente importante.

    Si las dos distribuciones funcionaban, ¿por qué eligieron la segunda?

    No hubo que descartar la primera porque presentara problemas.

    Las dos cumplían el programa de necesidades.

    La primera tenía incluso una ventaja objetiva muy importante: permitía conseguirlo con mucha menos intervención y sin incorporar uno de los porches.

    Pero al comparar ambas, los propietarios se sintieron más identificados con la segunda distribución.

    Prefirieron la mayor amplitud y libertad de movimiento de la zona de día, especialmente importante para una familia de seis personas; que el salón fuese el primer ambiente al entrar; la nueva organización del lavadero y su salida al exterior; una posición más reservada para el aseo de cortesía; y una suite principal más compacta, con una distribución del baño que se ajustaba mejor a sus preferencias.

    En definitiva, les gustó más.

    Una distribución no se elige siempre porque las demás sean incorrectas. A veces varias soluciones responden adecuadamente a las necesidades planteadas y la decisión final aparece al comparar cómo queremos movernos, utilizar y percibir los espacios en nuestra vida cotidiana.

    En este caso, los propietarios decidieron asumir una intervención mayor porque las ventajas de la segunda propuesta tenían para ellos más valor que el ahorro de obra que ofrecía la primera.

    Una última pregunta: ¿y si los baños de los hijos estuvieran dentro de los dormitorios?

    Una vez elegida la segunda distribución, estudié todavía una variante.

    Aunque los propietarios habían aceptado que los baños de los hijos estuvieran inmediatamente junto a sus dormitorios, quise comprobar qué ocurriría si los integrábamos dentro de cada habitación.

    planos de una casa en planta baja

    El cambio era posible, pero no afectaba únicamente a esos dos dormitorios.

    Para conseguir los nuevos accesos fue necesario modificar también la organización del baño del dormitorio principal.

    Esta variante muestra algo que ocurre con frecuencia al estudiar una vivienda: una modificación aparentemente localizada puede obligar a revisar otros espacios de la distribución.

    Visualización 3D de la distribución elegida

    Los planos permiten entender las decisiones tomadas durante el estudio de distribución. Las imágenes 3D muestran ahora cómo se relacionan los espacios en la propuesta finalmente elegida y permiten apreciar la amplitud de la zona de día, la circulación entre ambientes y la organización de los dormitorios.

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    Vista 3D de la distribución elegida, con la zona de día abierta a la izquierda y la zona de noche organizada en el resto de la vivienda.

    Salón, cocina y comedor

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    Desde el recibidor, la zona de día se abre hacia el salón, el comedor y la cocina.
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    El salón ocupa uno de los extremos de la zona de día, con grandes ventanales y una librería de pared a pared.
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    La distribución abierta permite relacionar salón, cocina y comedor manteniendo amplitud y recorridos cómodos.
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    La amplitud conseguida permite organizar distintas zonas de asiento frente a una gran librería que ocupa toda la pared.
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    Vista general de la zona de día: cocina con isla, comedor y salón se organizan en un único espacio abierto y conectado.

    Dormitorio principal, vestidor y baño

    La suite principal se resolvió de forma más compacta que en la primera propuesta, manteniendo diferenciados dormitorio, vestidor y baño. La luz natural y el almacenamiento forman parte de la organización de los tres espacios.

    Los dormitorios de los hijos

    Los dos dormitorios dobles se organizaron para compartirlos cómodamente, incorporando dos camas, almacenamiento y una zona de estudio para dos personas.

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    El segundo dormitorio infantil dispone también de dos camas, almacenamiento y mesas de estudio para dos.
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    Uno de los dormitorios de los hijos, organizado con dos camas y una zona de estudio compartida.
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    El dormitorio principal forma parte de una zona privada que incluye vestidor y baño propio.
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    El baño principal incorpora bañera y una zona independiente para los sanitarios, una de las soluciones que los propietarios valoraron en esta distribución.

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    Antes de reformar, estudia la distribución de tu vivienda

    Este proyecto demuestra que una misma vivienda puede admitir soluciones muy diferentes.

    En la primera propuesta fue posible responder a prácticamente todo el programa de necesidades con pocas intervenciones, conservando las ventanas existentes e incorporando solamente uno de los porches.

    La segunda partió de una mayor libertad de diseño y permitió plantear una zona de día más amplia y una organización diferente de la zona privada. Finalmente, fue la distribución elegida por los propietarios.

    No siempre es necesario hacer más obra para encontrar una buena distribución. Lo importante es estudiar las posibilidades de la vivienda antes de decidir.

    Si estás pensando en reformar tu casa, puedo estudiar contigo distintas opciones de distribución antes de comenzar la obra.


    Decoración utilizada en el proyecto

    Algunos de los muebles, lámparas y complementos que aparecen en las imágenes de este proyecto forman parte de la selección de nuestra Tienda de Decoración Online.

    Son piezas reales que hemos incorporado al proyecto para visualizar cómo funcionan dentro de los distintos ambientes de la vivienda.

    Si te ha gustado alguno de los ambientes, puedes descubrir estos y otros productos de decoración seleccionados para crear espacios como los que has visto en esta vivienda.

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